Hoy no ha sido un gran día para mí. Me han echado del trabajo y mi novia cada vez está más lejos, me duele la cabeza y tengo un malestar general que por lo que yo me conozco sólo se me va a pasar cuando me vaya a dormir. Dentro de poco voy a cumplir 33 años, y la verdad, en otras ocasiones hubiera pensado que un día como hoy podría pasarme perfectamente de todo, incluso morir, pero desde que tengo uso de razón siempre he tenido una fuerte sensación acerca de mi muerte, acerca de que a los 33 años yo iba a morir. Por eso, y aunque no sea un gran consuelo, sé que hoy pasará el día y mañana volveré a abrir los ojos de nuevo, que hoy no es ese día, que aún tengo unos cuantos, quizá un año incluso, para poder vivir algunas cosas más. Aunque en días como hoy quizá piense más en lo que pierdo, que en lo que aún puedo ganar.
He vuelto a cortarme. Suelo cortarme a menudo. No sé si son estas cuchillas desechables o soy yo que no sé afeitarme aún. Aunque ya debería saber, que son ya unos cuantos años de práctica. No sé. Pero odio cuando tengo un pequeño corte y me lo recuerda todo el mundo, o toda esa gente que te lo dice medio riéndose como si ellos fueran perfectos y jamás se hubieran cortado afeitándose, o como si a alguna de ellas nunca se le hubiera corrido el rímel, o roto una media.
Me miro en el espejo y veo una persona normal y corriente, como todas esas con las que me cruzo por la calle, a las que les pasa un poco de todo y un poco de nada, cada uno con su vida y sus pequeños o grandes problemas, una persona más que no sé qué significo en el mundo, con mis costumbres mis manías mis obsesiones mis horas muertas mis vicios mi ración de sexo diario, a veces estoy mejor solo y llega mi novia y siento que no me deja respirar, y no entiendo cómo le da tanta importancia a ciertas chorradas y en cambio puede prescindir de otras cosas que para mí son fundamentales.
En días como hoy me replanteo tantas cosas…
Sigo mirándome al espejo, esos pequeños cortes (porque al final han sido varios) no dejan de sangrar. Esta vez no me importa, sólo voy a vérmelos yo, no tengo que salir, ni va a venir mi novia a dormir conmigo. Vuelvo a pensar en lo de normal y corriente, porque otras veces otros días, me miro y no veo una persona normal y corriente, otras veces pienso que no hay mucha gente como yo, y no es que yo me crea ni más ni menos, es que simplemente pienso que no hay mucha gente como yo, tampoco sé exactamente como decirlo o explicarlo, pero sí sé que es así. Cada día más o menos lo siento. A veces en las mutitudes, a veces en el coche, mirando a mi derecha o a mi izquierda, mientras el semáforo está en rojo.
Lo cierto es que no he venido a hablar de mí de mi novia o de mi vida, que no deja de ser seguro como la de cualquier otro aunque yo piense a veces que soy una persona distinta y que me sienta ajeno a tantas cosas de este mundo; estoy aquí porque hace tiempo me propuse algo y quiero cumplirlo. Estoy aquí para contar la historia de otras personas a las que he conocido y de las que prometí hablar, estoy aquí para con sus historias poner mi granito de arena en todo esto que se llama vida para que algo empiece a moverse a suceder a cambiar igual que han hecho muchos otros muchas personas anónimas como yo intentándolo, he venido aquí porque me queda a lo mucho un año de vida y es el momento de cumplir la promesa. Mi vida se queda aquí y si a alguna persona que me conoce es capaz de inspirarle supongo yo que entonces quizá me dé cuenta que mi vida tampoco ha sido o es tan normal y corriente.
He vuelto a cortarme. Suelo cortarme a menudo. No sé si son estas cuchillas desechables o soy yo que no sé afeitarme aún. Aunque ya debería saber, que son ya unos cuantos años de práctica. No sé. Pero odio cuando tengo un pequeño corte y me lo recuerda todo el mundo, o toda esa gente que te lo dice medio riéndose como si ellos fueran perfectos y jamás se hubieran cortado afeitándose, o como si a alguna de ellas nunca se le hubiera corrido el rímel, o roto una media.
Me miro en el espejo y veo una persona normal y corriente, como todas esas con las que me cruzo por la calle, a las que les pasa un poco de todo y un poco de nada, cada uno con su vida y sus pequeños o grandes problemas, una persona más que no sé qué significo en el mundo, con mis costumbres mis manías mis obsesiones mis horas muertas mis vicios mi ración de sexo diario, a veces estoy mejor solo y llega mi novia y siento que no me deja respirar, y no entiendo cómo le da tanta importancia a ciertas chorradas y en cambio puede prescindir de otras cosas que para mí son fundamentales.
En días como hoy me replanteo tantas cosas…
Sigo mirándome al espejo, esos pequeños cortes (porque al final han sido varios) no dejan de sangrar. Esta vez no me importa, sólo voy a vérmelos yo, no tengo que salir, ni va a venir mi novia a dormir conmigo. Vuelvo a pensar en lo de normal y corriente, porque otras veces otros días, me miro y no veo una persona normal y corriente, otras veces pienso que no hay mucha gente como yo, y no es que yo me crea ni más ni menos, es que simplemente pienso que no hay mucha gente como yo, tampoco sé exactamente como decirlo o explicarlo, pero sí sé que es así. Cada día más o menos lo siento. A veces en las mutitudes, a veces en el coche, mirando a mi derecha o a mi izquierda, mientras el semáforo está en rojo.
Lo cierto es que no he venido a hablar de mí de mi novia o de mi vida, que no deja de ser seguro como la de cualquier otro aunque yo piense a veces que soy una persona distinta y que me sienta ajeno a tantas cosas de este mundo; estoy aquí porque hace tiempo me propuse algo y quiero cumplirlo. Estoy aquí para contar la historia de otras personas a las que he conocido y de las que prometí hablar, estoy aquí para con sus historias poner mi granito de arena en todo esto que se llama vida para que algo empiece a moverse a suceder a cambiar igual que han hecho muchos otros muchas personas anónimas como yo intentándolo, he venido aquí porque me queda a lo mucho un año de vida y es el momento de cumplir la promesa. Mi vida se queda aquí y si a alguna persona que me conoce es capaz de inspirarle supongo yo que entonces quizá me dé cuenta que mi vida tampoco ha sido o es tan normal y corriente.
Comentarios
Publicar un comentario